Navegando hacia el Corazón de la Selva

El puerto de Yurimaguas goza de lo que todo puerto que se precie debe de tener a disposición. Docenas de obreros descargan los viejos camiones que abren sus compuertas traseras vomitando mercancías, y luego los mozos de almacén, de torso desnudo y espalda bien cargada, suben a la nave por un delgado, débil y extraordinariamente flexible tablón de madera rebosado del pegajoso barro que empapa todo el muelle.

The port of Yurimaguas. "All aboard!"

The port of Yurimaguas. “All aboard!”

Toneladas de carne de chancho que se trocea y se distribuye de forma óptima en una gigantesca e improvisada nevera, cientos y miles de quilos de frutas y vegetales, aves y ganado, pienso, latas y cantidades ingentes de mercancías dispuestas y preparadas en unas pocas horas de intensísimo trabajo.

Hammack napping sounds good...

Hammack napping sounds good…

Ayer llovió a cántaros, y se prevén más lluvias. Y sin embargo, el calor es abrasador… El capitán manda a los pasajeros a bordo, ya zarpamos. Los pisos superiores de la nave constan de cuatro varillas de hierro de las que colgamos nuestras hamacas para convertir y compartir nuestro hogar los próximos días con medio millar de personas; hombres y mujeres, viejos y niños, pollos y monos…

The jungle communities on the shores of the Amazon River.

The jungle communities on the shores of the Amazon River.

Zarpamos hacia Iquitos, el corazón de la Amazonía peruana, junto a la reserva de la Pacaya-Saimiria. En el trayecto nos encontraríamos con comunidades indígenas que viven en las orillas del Marañón. Tienen una estructura jerárquica en la que un Apu (líder) se irgue como capataz. Algunos se dedican a la pesca, otros al tráfico de sustancias prohibidas como la ayahuasca.

Stunning sunsets aboard the Yurimagua-Iquitos ship.

Stunning sunsets aboard the Yurimaguas-Iquitos ship.

Cuando el Sol caía en el horizonte selvático, a veces, teníamos la fortuna de ver a los pequeños delfines de agua dulce o al famoso delfín rosa juguetear y perseguir a nuestro barco. Entonces aprovechábamos para conversar con los locales, quienes nos enseñaron el proceso de plantación del cacao – un fruto cuya cotización va al alza, y nos hablaron de cómo las mafias suelen campar a sus anchas en aquella recóndita zona de nuestro amado planeta…

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